Sales de tu casa, llamas por celular, voy saliendo. Te subes a la micro, llamas denuevo, oye, mejor en los leones con providencia, que fue la primera micro que pasó. Ya, dale. Nos vemos. Te vas escuchando música al máximo volumen, cuando estás así ves la realidad de una manera distinta, te sientes flotando dentro de un lugar, sumido en tí mientras miras todo con un sonido distinto, se te hace gracioso, hasta interesante. Te bajas de la micro, lo primero que haces es prender un cigarro y miras al frente de la calle que te están esperando, cruzas cuando no debes, pero no importa, si no venían autos, da lo mismo. Das un abrazo, preguntas cómo estás, lo de siempre. Caminas... Algo para comer? no, y tú? tampoco. Oye ando con cheques, yo te invito. No, me invitaste la última vez. Cómprame cigarros y yo te invito, ahí estamos a mano. Te los compro y te invito, no, los cigarros no más oh. Sigues caminando mirando, Coppelia? Sigamos mirando mejor, llegas y te sientas, pides el menú, compras, te llevan los cafés. No te comiste la galleta, lo habías pedido sin cacao encima de la crema, no importa, te lo tomaste igual, era un café, un capuccino, como no lo ibas a hacer. Piensas en todo y en nada, lo comentas, te ríes, te dan ganas de llorar, cuentas tus problemas, los cambios, tus notas, escuchas sus problemas, sus risas y sus llantos. Piensas en todo el tiempo que llevabas sin hablar así con él, de esa manera, sentada en una mesa, mientras los autos pasan y las micros hacen ruido, tomándote un café y fumándote uno que otro cigarro. Te crees que tienes un amigo, que está sentado al frente tuyo, y lo más lindo de todo, es cuando lo miras, y te das cuenta que sí, que lo tienes. Y que tienes otros más repartidos en distintas partes, que con algunos no puedes tomar un café así como ahora, pero el mundo aún no deja de girar. Pagas la cuenta, te vas, caminas hacia el metro dices las últimas palabras, das un abrazo y bajas las escaleras, compras el boleto. Pasa el vagón, te subes, te bajas en la siguiente estación, combinación con línea 4, te apuras para irte sentada, llegas y te sientas miras a la ventana y se ve tu reflejo, algo demacrado, pero es tuyo. Te acuerdas cuando eras joven? brillabas como el sol.