viernes, 28 de julio de 2006

Who cares what it does since you broke my heart.

Yo creo que una de las peores cosas es la decepción. Porque cuando uno pone ilusión, esperanza, amor, cariño, confianza y te decepcionas, sientes que todo eso se cae, se cae y no tiene un fondo, que la única forma a veces, es tirarte junto con ella y ver si logras alcanzar el trozo de corazón que se te cae para volverlo a poner, el problema es que queda mal puesto, te deja una lección, que pocas veces queremos seguir, no confíes más, pero casi nunca hacemos caso, entonces parece un círculo vicioso, cuando vuelves a confiar en el que te decepcionó siempre te quedas con la duda, dolido, aunque digas que no. El lazo que te unía se corta, y aunque lo puedes amarrar denuevo con un nudo, siempre va a estar ese nudo, nunca más va a ser liso. A mí me da miedo decepcionar más gente, porque ha sido tanta, y cuando me pasa a mí me duele tanto...

1 comentario:

Camila dijo...

Dan ganas de no volver a confiar, ¿pero qué es la vida sin la ilusión y la entrega?
Una y mil veces sabemos que nos destrozarán.
Pero siempre se intenta, con la esperanza de que esa sea la vez en que nadie te dañará jamás.
Ya me acostumbré a decepcionar a la gente.
Y para no decepcionarme, mantengo las expectativas bajas acerca de ella.