Los errores son tres.
Lo que yo quería era olvidar. Quería terminar aquél libro interminable, el problema era que lo acababa de empezar y terminarlo era algo que no se podía hacer, que aunque el resto del libro tenía las páginas en blanco -Se escribían con el paso del tiempo- no podía saltarme el proceso, me era imposible, por mucho que quisiera.
El primer error fue empezar a leer un capítulo que estaba mucho más allá del que me correspondia. Esto me significó la división de dos partes que ocurrían en forma paralela, cuando una debía ir primero que la otra, incluso con algún capítulo entremedio, para darle un poco de tiempo y cerrar las heridas quizás.
El segundo error fue el mezclarlos, ya no los leía por separado y paralelamente, intenté leerlos uno junto con el otro, y eso, eso es lo que trae la confusión, porque a pesar de ser dos capítulos distintos, pertenecían al mismo libro, entonces se me hacía tan difícil avanzar, quería dejar ambos capítulos inconclusos, abandonados, pero eran tan importantes para la historia que no podía. Estaba en aquellas páginas, no podía avanzar más, ya no podía porque era imposible, atrapada en aquellas páginas, aquellos versos y situaciones, aquellos protagonistas y antagonistas.
El tercer error fue escribir en tiempo pasado.
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